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Blog para sibaritas bolivianos residentes en el Planeta. Para amigos del exterior que amen la cocina y el turismo en Bolivia. Y en especial para los Militantes de la Buena Vida de todo el Universo

Saturday, August 05, 2006

En la corte de Huayna Capac

En la corte de Huayna Capac

Cuentillo escrito con recetas de Rita del Solar

No sé qué elogiar más, si la hospitalidad del emperador Huayna Capac, según la solicitud que hice para publicar un reportaje en este medio que circula bajo la cauta dirección de Tupac Chávez, o la belleza de Cusi Pusy, una de las concubinas del Inca que lo esperaba en Tiwanaku.
Serían las cinco de la mañana cuando la guardia del emperador me despertó para iniciar la entrevista. Salí de una habitación ubicada en la base de la pirámide de Akapana y pude distinguir en la penumbra la silueta de Huayna Capac descendiendo por la escalinata desde la puerta del dormitorio real, mientras conversaba con sus consejeros locales. Hablaban una jerigonza de aymara y quechua a una asombrosa velocidad de lengua. El señor Capac transitaba de uno a otro idioma como una avispa y los consejeros festejaban cuando me acerqué a saludarle. Vestía ropas talares de fina lana de vicuña que le llegaban a los pies y un ch’ulu de colores que le protegía la cabeza y las orejas del intenso frío de la madrugada.
Me sumé al séquito y nos acercamos a la portada de Kalasasaya para recibir el primer rayo del Sol. El emperador presidía el cortejo y los sacerdotes que esperaban le alcanzaron un k’eru donde humeaban cortezas fraganciosas traídas de Sorata. Pronunció alabanzas que los sacerdotes repitieron en dulce salmodia y de ese modo se inició la jornada.
Tan absorto estaba con la ceremonia que no vi el cortejo de ñustas que servían el desayuno mirando al sol naciente que lanza su primera luz por el portal de Kalasasaya: Api de maíz morado para calentar a quien madruga y Llauchas de Mama Juana. Qué deliciosa la morada textura del api, así como las picantes empanadas con queso líquido de leche de llama primeriza, y qué gran tipo el emperador cuando comentaba las cosas menudas de su solar imperio a los risueños sacerdotes que lo escoltaban. Poco después se retiró para atender asuntos de Estado y eso me dio tiempo para divisar la planicie desde la cúspide de Akapana y disfrutar del esplendor de esa ciudad de oro y piedra que desafiaba el brillo del Padre Sol.
Cerca del mediodía fui convocado por dos edecanes incaicos para acompañar a Huayna Capac al almuerzo de gala que las ñustas habían preparado para el solsticio de primavera. Una morena dulce y definitiva me sirvió un yungueño de coca que rociaba la Ocopa de papas andinas y los anticuchos de corazón en zumo de jallpahuaica. No era mi propósito conversar con el emperador, tan sólo quería observar un día de su vida, pero disfruté de su buen humor y sus comentarios de hombre de mundo que arrancaban olímpicas carcajadas a los cortesanos. Huayna Capac había vivido tanto y en lugares tan distintos durante su celeste reinado, que tenía la palabra precisa y la sonrisa perfecta para cada episodio del día.
De pronto volvieron las ñustas llevando en una gigantesca bandeja de oro la entrada del banquete: Trucha al singani con camotillos del Inti, que manjares que literalmente se deshacían en mi paladar como un suspiro solar, dejándome una dulce morriña de hierbas humildes. No me recuperaba aún de esa andanada de delicados sabores cuando llegaron los platillos siguientes: un Chairo chuquiaguino con mil y una hierbas y un Lojro Yungueño.
Festejé la soltura del emperador al condecorar cada cucharada de esos delicados y caldosos platillos con jallpahuaica de ají amarillo y huacataya finamente picada. Lo imité, pero apenas pude apagar el incendio palatino con una prodigiosa tutuma de chicha de quinientas alpacas de fuerza.
Huayna Capac notó mis tribulaciones y pronunció un comentario sobre mi castidad palatina que arrancó carcajadas de la Corte. A estas alturas no sabía dónde dirigir la mirada, si al esplendor de la mesa imperial o a la belleza de las ñustas, pues es sabido que el ají despierta la sensualidad. Una de ellas me trajo, solícita, el Plato de Fondo: Solomillo de llama a la chicha culli, Quinua real al horno con charquecán deshilado y Paltas con caviar de trucha en vinagreta de mandarina. Cada bocado de carne de llama era como un beso virginal. Para evitar el pasmo y el soponcio, sentí que debía atenuar esa sensación extrema con el sabor neutro de la quinua, pero entonces arremetía la caricia de la palta con caviar de trucha y me restaba peligrosamente el conocimiento. Aun así pude contenerme, mientras la ñusta que me había tomado a su cargo por instrucciones del Señor, me sonreía exhibiendo su tentadora dentadura de choclo tierno, y me alcanzaba el Segundo Plato: Nogada de colitas de vicuña de leche, Tomates en salsa de kirkiña y Queso humacha con papas runas y tuntas. ¿Puede algún mortal resistir esa ofensiva sensual a sus papilas gustativas? ¡Qué combinación más sabia y sugestiva! ¡Y qué levedad de vientre, satisfecho hasta el fondo del alma pero como si no hubiera ingerido sino mariposas!
En eso volvió la ñusta, le pregunté su nombre y podría jurar que era tan gracioso como el nombre de la concubina del emperador, pues se llamaba Miski Ñuñu. Me traía el postre: Islotes del Titikaka con chirimoya en crema de lujmilla y tayachas con miel. No me supe dominar y me la llevé postre y todo al dormitorio.
Hoy que escribo estas líneas me siento triste y nostalgioso mientras revivo las últimas y afectuosas palabras de Huayna Capac, que tuvo la amabilidad de visitar la cocina y estampar un sonoro beso en la mejilla de la autora del banquete, Panca Rita del Sol. Tuve el honor de saludarla mientras escuchaba la advertencia del Inca antes de partir al Cusco: “No olvides, Vidriu Ñawi, que éste es un menú de fiesta, porque en campaña sólo comemos pito de cañahua y tostado de chuspillo con leche de llama”.

La cocina de Rita del Solar


La cocina de Rita del Solar

Pocos seres humanos hay tan hospitalarios y simpáticos como los paceños de abolengo criollo que aman su tierra por sobre todas las cosas, y abren sus casas al forastero y lo tratan con las viejas gracias de la hospitalidad. Es el caso de Rita del Solar, paceña de hueso colorado que tuvo la fortuna de criarse en contacto permanente con la región más fértil y bella del altiplano, la que circunda el Lago Sagrado. Fruto de esa niñez tan rica en amor y experiencias en el campo es su extraordinaria afición por la buena mesa, vertida en un libro que titula “El sabor y los sabores de Bolivia”, con recetas probadas por el chef Pablo Ramírez, en “El Arcángel”, el restaurante de cocina nacional más sofisticado del país.
El índice del libro ya es turbador: “El sabor de los andes, Perfumes del Alto Perú, Aromas del Virreinato, El calor del Oriente y Comida novo andina boliviana”. Todas estas secciones son un homenaje culinario a nuestros ingredientes transformados en manjares variados y sutiles gracias a la ciencia coquinaria de Rita; y cada una de ellas va precedida de un prólogo donde luce su amplio conocimiento de las costumbres y manjares que se consumían en este lugar del paraíso.
Dice por ejemplo que en el altiplano no existía otro producto dulce que la oca. No se comía mucha carne de cuy ni de llama, pero sí abundantes papas deshidratadas, convertidas en chuño o tunta, quina y tarwi. De los valles llegaban chirimoyas, paltas y ajíes; de las selvas, piñas, achachairús y nísperos; y de ríos y mares, pescados y mariscos. Por eso la dieta de esta región fue en todo momento variada, deliciosa y picante.
Rita hace un homenaje al maíz o sara, tostado (cancha), cocido en agua (choclo) o amasado en pan (t’anta o huminta). En la fiesta del Inti Raymi, las ñustas hacían panecillos que se llamaban zancu. También se comía oca, zapallo, frijoles (purutu, tarhui, chuy), maní (inchic) y camote o apinchu. En carnes, comían huanaco, pacollama, venados, gamos y corzos; también consumían una variedad de patos de buena estampa; perdices, torcazas o urpis y tórtolas o corcohuay. Se servían pepino, granadilla (sauintu), palta y ciruelas o usun; pacay, plátano y piñas dos veces más grandes que las de España. Condimentaban todo lo que comían con ají (nombre que le dan en las islas de Barlovento), pimienta de las Indias (nombre español) o uchu (nombre quechua). Entre sus variedades, Garcilazo cita el rocoto uchu de color verde, colorado, amarillo y morado.
Rita nos dice que la nuestra “es una cocina de sabores intensos, de fuertes contrastes, y de vibrante energía que brota del corazón mismo de nuestras montañas”.
El libro estará listo muy pronto y será un singular suceso por su aporte original al estudio de nuestra ciencia coquinaria y a la experimentación con nuestros sabores más arraigados. Me enteré por la Internet que Rita ha sido premiada en España, nada menos que por la Cofradía de la Buena Mesa, presidida por Doña Ymelda Moreno, Marquesa de Poza, quien ha tenido la dicha de disfrutar algunos de los manjares que incluye Rita del Solar en el volumen que comentamos.

Compañeros, manden chuño

BUENA LECHE

Compañeros, manden chuño

Ha pasado un cuarto de siglo desde aquellos aciagos días en los cuales nos obligaron a huir de Bolivia y vivir en el exilio. Me tocó ir a México, y hoy quisiera recordar un par de anécdotas que me ayudaron a entender cuánto amamos a nuestro país y cómo lo extrañamos. Por entonces vivía aún, lúcido y gracioso, Germán Monroy Block, hermano de mi madre, que había sido ministro del Trabajo del régimen de Villarroel y por poco no acaba colgado de un farol de la plaza.

Resulta que el tío Germán llega un día a México, y cuando revisábamos ávidos de sorpresas su maleta abierta, descubrimos que nos había comprado muchas cosas, menos las más íntimas que nos ligaban al país: el cigarrillo Astoria, el singan San Pedro (famoso entonces), la bolsa de coca y el chuño.

Como tenía comunicación fluida con un prestigioso matutino local, envié de inmediato un artículo que titulaba “Compañeros, manden chuño”. En él contaba la experiencia que hoy registro y terminaba con una recomendación: “Queridos compañeros: cuando decidan enviarnos una encomiendita, no se compliquen ni compren cosas caras. ¡Manden chuño!”.

No era una exageración, pues el artículo fue leído por mi carnal Alfredo que de inmediato me mandó una generosa provisión de chuño y tunta. Fue tal nuestra alegría que convoqué a los amigos a festejar el acontecimiento y nos repartimos la encomienda como buenos hermanos de infortunio: a cuatro chuños y una tunta per mocha. Era un sabor tan ligado a nuestros recuerdos, que hasta con el té me acordaba de los chuñitos que habían sobrado del almuerzo y me los zampaba como si fueran trufas o bombones suizos. Cosa que jamás repetí ya de retorno a Bolivia.

Una década después retornaba al país luego de 2 años de ausencia, y como era mediodía me dirigí a una hermosa quinta de Miraflores, en La Paz, que tiene una vista privilegiada del Puente de los Suicidas. Pedí de inmediato un picante surtido y ya lo saboreaba mentalmente cuando mi amigo el mozo pasa por mis narices un sustancioso caldo de papalisa, que era parte del almuerzo. De inmediato renuncié al picante y me zampé dos platos de ese delicioso chupe, porque esas papas simpáticas que parecen juguetes infantiles no se consiguen en otra parte que no sea Bolivia (tal vez en Colombia, rica en tubérculos y en mujeres bonitas).

Si vamos a extremar el análisis, el chajchu, por ejemplo, es un plato bien cojudo, pero tiene pues chuño y esa circunstancia eleva su cotización a las nubes. No hay cochabambino que no aprecie esta comida de pobre, porque en La Paz el chajchu es distinto, una mala versión del puchero.

Cierta vez visitamos la Fricasería La Salud, en La Paz, junto a mi generoso amigo Mariano Baptista Gumucio. Recuerdo que mi hermano y yo pedimos sendos platos de ese fricasé memorable, pero Mariano, el Mago Baptista, no muy dado a ajíes pero cultor de la cocina criolla, solamente pidió chuños enteros y queso paceño. Por supuesto que mi frica estaba delicioso, pero a estas alturas no sé qué aprecié más: si ese caldillo manchacamisa o el austero plato en blanco y negro que el Mago saboreaba con deleite.

Dicho sea todo esto para saludar
completamente emocionado a mi querida nación boliviana.

Tuesday, August 01, 2006

Curso de iniciacion alcohólica

RESISTENCIA ALCOHOLICA

"CHARLES BAUDELAIRE"

Curso de iniciacion alcohólica

En agosto de 1980, la dictadura del general García Meza nos obligó a asilarnos en la Embajada de México. Para ahogar las penas, y siguiendo el consejo del Picasso, uno de nuestros gurúes, abrimos un tráfico solapado de buenos alcoholes con los cuales celebrábamos tenidas nocturnas a escondidas del Embajador y del resto de la comunidad de asilados. Como hubo un conato de resistencia por parte de unos militantes troskistas, pasamos a la clandestinidad y fundamos el Movimiento Resistencia Alcohólica Charles Baudelaire. La primera actividad que planeamos fue un Curso de iniciación alcohólica cuya biografía publicamos hoy por primera vez.

BIBLIOGRAFIA.-

Mateo: "El Evangelio con un San Mateo"

Pedro Neruda: "Confieso que he bebido.

"Veinte gotas de licor y una farra fracasada"

"Memorial de Selva Negra"

Ernesto Sábato: "El tubo"

"Sobre héroes y chupas"

García Mamárquez: "Los funerales de la mama grande"

"Isabel viendo llover en Mamondo"

"El coronel no tiene quien le invite"

"Doce chupas peregrinas"

Papo Neruda: "Veinte vasos de ron y un chaki desesperado"

Ernest Hemingüey: "Por quién doblan los codos"

"El viejo y el mear"

Edgar Allan Poe: "El tonel del amontillado"

"Manuscrito hallado en una botella"

Charles Baudelaire: "Las flores del bar"

Anónimo: "Las mil y una chupas"

Jan Valtin: "La farra quedó atrás"

Augusto Céspedes: "El presidente mamado"

"El bebedor suicida"

Máximo Gorki: "La mama"

Mamado Nervio: "La mamada inmóvil"

Alfonso Gumucio Dagron: "Antología del asco"

Alejandro Dumas: "Los tres moscateles"

García Lorca: "La mamada infiel"

Alejandro Dumas (hijo): "La dama de las mamelias"

Julio Verne: "La vuelta al mundo en 80 chupas"

"Tribulaciones de un chino en la chicha"

"Dos años de libaciones"

"Viaje al centro de la farra"

Julio Cortázar: "Casa tomada"

"La perseguidora y otros cuentos"

Raúl Botelho Gosálvez: "Borrachera verde"

Franz Tamayo: "La mamada de Claribel"

"Scopas"

Anónimo: "Alí Babá y los cuarenta mamones"

Miguel de Cervantes: "Rinconete y el tucsillo"

Hernando Sanabria F.: "Cañoto"

Fernando Ramírez V.: "Borrachones y angustia"

Jehová: "La Biblia"

John Steinbeck: "Las viñas de la ira"

Juan Ramón Jiménez: "Majuelo y yo"

René Descartes: "El discurso del método"

Sigmund Freud: "Introducción al piscoanálisis"

"El chiste y su relación con la farra inconsciente"

Dante Alighieri: "La divina botella"

Arthur Rimbaud: "Temporada en "El Averno"

Ramón Rocha: "Pedagogía de la libación"

Coco Manto: "En vaso y en directo"

Renato Prada: "Los fundadores del alba"

Guillermo Cabrera Infante: "Tres tristes tragos"

Alcides Braguetas: "Taza de bronce"

"Los caudillos bávaros"

"La danza de las copas"

"La farra en acción"

Porfirio Díaz Machado: "El estudiante curado"

Antonio Machado: "Soledades"

Oscar Alfaro: "La copa vívida"

Aquiles Vergara Vicuña: "La guerra del Chupaco"

Roberto Querejazu: "Mamadaclay"

David Toro: "De Mandeyapecua a Camatindi"

Alcides D'Orbigny: "El Orinoco de tu Pernambuco"

Julio Verne: "Veinte mil noches de farra clandestina"

"Miguel Stragoff"

René Frascopé: "Seis nuevos farreadores"

Eugène Ionesco: "El Vinoceronte"

Rolando Costa Arduz: "La otra copa"

Louis Althusser: "Dipsomanía y revolución"

Agatha Christie: "Los diez traguitos"

"Liben en el Expreso Oriente"

Erich Maria Remarque: "Sin novedad en La Fuente"

Adolf Hitler: "Mi chupa"

José Hernández: "Martini Fiero"

William Chakispeare: "Botelho"

V.I. Lenin: "Tres jarras adelante, dos farras atrás"

Homero: "La libada"

Jaime Saenz: "Muerte por el trago"

"La noche"

"Aniversario de una micción"

Raúl Rivadeneira: "Tufo en llamas"

Mamón Chicha Ronrón: "El Bardrino"

Scotch-Fizzgerald: "El Gran Gatsby"

Friedrich Nietzsche: "Decí tu verdá y sucumbé"

"Así hablaba Karachupa"

"Así chupaba Zarathustra"

Federico Nielsen Reyes: "Volveremos a la vecindad del bar"

Armando Chirveches: "Farra solariega"

Antonio Díaz Villamil: "La piña en sus ojos"

Ponche de León: "Leche de tigre"

Humberto Viscarra: "Los bares de La Paz"

Oscar Alfaro: "Cien poemas para vinos"

Néstor Taboada: "El precio del trago"

"La farra escalonada"

D.H.Lawrence: "El amante de Lady Chuflay"

Ciro Alegría: "El trago es harto y ajeno"

Diógenes Bebercio: "Vida de chupas ilustres"

Karl Von Clausewitz: "De la farra"

Franz Kafka: "La metacirrosis"

"El Tucsillo"

Lope de Vega: "El alcalde de Sale y Mea"

Calderón de la Farra: "La vida es sueño"

Alejandro Dumas: "El Conde de Chupapisco"

Oscar Wilde: "Farromé"

Saint Exupèry: "El pisquito"

Jean Paul Sartre: "La náusea"

"El duro"

James Joyce: "Retrato del farrista adolescente"

"Dublín los codos"

Jardiel Poncela: "Beber se escribe sin hache"

"Espérame en Siberia, farra mía"

Jorge Luis Borges: "Micciones"

"El otro, el mismo...borracho"

"El bar de los senderos que se bifurcan"

Nikos Kazantzakis: "Sorbe el griego"

Esther Vilar: "El varón tomado"

Herman Melville: "Moby Hic"

Charles Dickens: "David Coperfiel"

Beecher Stowe: "La caña del tío Tom"

Jorge Mamado: "Gabriela, clavo y canelazo"

Juana de Ibarbebió: "El cántaro fresco"

Herman Hesse: "Mamián"

"Sidrata"

Solshenitzin: "La sèptima vuelta"

"Archipiélago Chupag"

José María Arguedas: "Las farras de arriba y las farras de abajo"

Manifiesto Pacheco


Manifiesto Pacheco

Consideraciones sobre la mariguana y la cuestión de la droga

Para los que son, para los que no son

Y para los que quieren darse un son

Juan Pablo García

1. Para el tizo, grifo o pacheco no hay peor marihuana que la que no se fuma. Aunque la utopía pacheca sea siempre desear viajar con la marihuana pelirroja, su mensaje es: mírame, fúmame y rólame.

2. El uso y consumo de la marihuana en la vida cotidiana de nuestra sociedad capitalista es un secreto a voces. Su mensaje está en todas partes:

· en los camiones guajoloteros: “Para crecer fuerte y sano, fúmate un porro temprano”;

· en las paredes de la ciudad: “Nosotros los marihuanos somos guadalupanos, no pinches comunistas putos”;

· en los conciertos de rock, cuando Alex Lora dice a la banda: “No se olviden de aquel viejo refrán que encierra gran sabiduría: ¡Ojo rojo, corazón contento!”;

· en los mítines frente a la Secretaría de Gobernación: “Con kilos se los llevaron, con kilos los queremos…”

3. La sociedad capitalista, incluyendo México, siempre se ha horrorizado por la contaminación de la “plaga de la droga” en las masas urbanas, olvidándose por completo que si nació y se propagó fue gracias a ella. El consumo en masa de la droga es la expresión de la miseria real y la protesta contra esa miseria real. La farmacodependencia y el narcotráfico son dos invenciones hiper-rentables para el capitalismo utilizadas para garantizar su perennidad. La definición de la droga en la sociedad contemporánea es la represión. Walter Leamy de la INTERPOL, confirma cínicamente lo anterior al declarar recientemente: “la represión es cada vez más eficaz en los países de América Latina”.

4. La represión hacia la droga se manifiesta de la siguiente manera: “Los judiciales buscan la hierba por todos lados buscan el cemento sueñan con cemento ven tiner por todos lados en todos lados encuentran el cemento cada uno de los habitantes de Neza y Anexas (=México) trae hierba y similares los judiciales buscan la hierba los judiciales traen pistola los judiciales pegan con la cacha para los judiciales todo el mundo trae drogas para los judiciales en Neza y Anexas todo el mundo trae drogas…” José Cueli, Neza y Anexas, Diógenes, 1985.

5. Para el estado capitalista el abuso en el consumo de drogas es uno de los problemas de salud más graves hoy en día, pues, en su opinión, el uso propio o impropio de las drogas representa un daño que se hace el hombre a sí mismo y por ende a la sociedad, sin embargo no explican por qué es perjudicial ni tampoco quién determina esto ni sobre qué bases se fundamenta. A LA SOCIEDAD BURGUESA SOLO LE INTERESA LO QUE EL INDIVIDUO SE HACE A SI MISMO Y NO LO QUE LA SOCIEDAD BURGUESA LE HACE AL INDIVIDUO. El capital y el Estado comparten una oscura ambigüedad en la tolerancia de las drogas a partir de considerar este hecho desde el punto de vista médico, o sea unilateralmente, y no consideran sus dimensiones sociales o políticas, haciendo a un lado la razón principal para explicar el uso y consumo de drogas y en general la cuestión de la droga (una interrogante sobre el terreno de la ideología burguesa) en la sociedad burguesa: la existencia de drogas legales, toleradas y reconocidas socialmente, como el alcoholismo planificado, y las drogas ilegales, sancionadas y desaprobadas socialmente por su “peligrosidad” tanto política como social. Esta situación es completamente ignorada por ellos a riesgo de no sólo perder un jugoso invento, sino unas masas adormecidas por la droga. El verdadero uso que se da a la droga en el capitalismo es la desviación de las revoluciones. La droga vale lo que la sociedad que la promueve.

6. La marihuana, la hierba, no es una droga. Esto ya se ha demostrado hasta el cansancio en diferentes países y en múltiples ocasiones por gentes que el Estado capitalista sabe que no son nada tontas, como W.S.Burroughs. La clasificación científica más aceptable de la droga se establece a partir de la diferenciación y las consecuencias del uso y consumo de las distintas clases de drogas:

· Las drogas duras como los estimulantes (anfetaminas y cocaína), los depresivos (narcóticos y barbitúricos) que junto con el alcohol y los solventes (tiner, cemento) son substancias que ocasionan hábito, dependencia física y en consecuencia una vida cotidiana toxicómana completamente regulada por el reloj de la droga.

· Las drogas blandas como los productos y derivados psicotrópicos de la marihuana, el peyote, los hongos alucinógenos que por sus efectos hipersensibles-alucinógenos no producen hábito, ni dependencia física alguna, sino exclusivamente un ligero extrañamiento psicológico.

Pero para la sociedad capitalista todo es droga es droga es droga.

7. La marihuana, el peyote, los hongos y cientos de substancias más han sido utilizadas desde hace muchísimo tiempo por casi todas las culturas como un alimento cosmogónico, de ahí su nombre genérico “las plantas de los dioses”. Su consumo en dichas sociedades tradicionales tiene una representación simbólica, socio-religiosa, es decir, trascendental e iniciática, de identificación colectiva. En la actualidad las sociedades modernas, capitalistas, las ha mitificado al convertirlas en mercancías exóticas, en vulgares mercancías sin esencia ni tradición alguna. Sin embargo su consumo en la actualidad representa un universo de experiencias para millones de individuos, es decir, un horizonte social de identificación psíquica y existencial que los cohesiona. Particularmente el uso y consumo de la hierba posibilita un espacio-tiempo alternativo frente a la alienación generalizada, su terror y tiranía en la vida cotidiana en condiciones capitalistas, pero sobre todo es la expresión de los conflictos individuales ocasionados principalmente por las actuales condiciones de producción capitalista y por la realidad obscena, vacía y fría que origina el consumo alienante.

8. Fuera de la banda pacheca nadie se quiere balconear con la discusión de la cuestión de la droga en la sociedad capitalista actual, a excepción de dos entidades de la sociedad gandalla que son completamente anti-droga y principalmente antipachecos: en primer lugar se encuentran las instituciones duras encargadas de la salud y seguridad pública: Procuraduría General de Justicia, la Secretaría de Salubridad y Asistencia, el Ejército, el sistema carcelario, etc. En segundo lugar las instituciones blandas como el CONADE, los Centros de Integración Juvenil, los grupos 24 horas de Alcohólicos Anónimos, el ADEFAR y la bien intencionada Liga de Drogadictos Anónimos. Instituciones y burocracias que tienen control y su único objetivo es el obtener más control sobre el individuo y la población. El Estado justifica cínicamente la existencia de las instituciones blandas a costa de reforzar las instituciones duras con el fin de controlar a la población toxicómana y aplicarles sus clasificaciones “inofensivas” y categorías de poder: enfermos por usarlas o criminales por el solo hecho de poseerlas. Por otra parte, se encuentran los mass media: la televisión (principalmente la Dirección infantil de TELEVISA), la radio, los periódicos amarillistas, etc., y su hipócrita “servicio a la comunidad”, a la ciudadanía en abstracto, para legitimizar su ideología reaccionaria antidroga, alentar la venta y difusión de noticias sensacionalistas y alabar constante y sistemáticamente la cruzada represiva del Estado en su “guerra contra las drogas”, la guerra al narcotráfico; lo que ocasiona un sometimiento de la población toxicómana al anonimato, la humillación, el menosprecio y la minusvalorización social, al no-conformismo pasivo. Por último se encuentran, hasta que no se pruebe lo contrario, las organizaciones de izquierda (a excepción de la desaparecida revista El Machete a nadie le interesaba la cuestión de la droga) que a pesar de comprender que el consumo en masa de la droga es uno más de los mecanismos de explotación y opresión sobre las clases dominadas, sólo se dedican a hacer declaraciones acríticas e irrelevantes de la guerra y caza de brujas y la violación de los derechos humanos de los toxicómanos que realiza el Estado y contribuyen a legitimar la ideología anti-droga de la burguesía. Además de no reconocer abiertamente la situación de represión, persecución, arresto o encierre clínico que padece la población toxicómana, hacen oídos sordos a sus demandas y necesidades materiales y subjetivas, que lejos de situarse fuera de la lucha de clases, representan en la actualidad uno de los principales terrenos de lucha cotidiana para miles de individuos.

9. No hay revolución sin marihuana, esta tesis es intrínseca a la historia de México y su futuro próximo, recuérdese el popular y alegre corrido de La Cucaracha en la revolución mexicana: “La cucaracha, ya no puede caminar, porque no tiene, porque le falta, marihuana que fumar”.

10. Si hay marihuana sin Caro Quintero, muy bien puede haber marihuana sin capitalismo, sin sus drogas blancas duras y frías; sus burocracias narco-terroristas enloquecidas por reafirmar sus imágenes de poder para controlar a la población entera y particularmente la que usa y consume drogas. El Estado utiliza la droga para fortalecerse. El narcotráfico es sólo una cara de la moneda, pues, como escribió Monsiváis: “Hacemos todo el dinero del mundo, y además, no somos transitorios, lo nuestro dejó de ser ilegal al aliarse con nosotros los encargados de la legalidad (El Narco del Triunfo).

11. Los pachecos nos amamos tanto que ya nos cansamos de que el Estado, los mass media y las instituciones reaccionarias, sigan utilizando a la hierba como un símbolo de opresión, basados en falsas concepciones sobre ella. Rechazamos su ignorancia, sus tácticas anti-colectivas, la tiranía médica-jurídica-carcelaria, mecanismos sostenidos para mantener en el anonimato y la pasividad a la población toxicómana.

12. Los pachecos consideramos que el uso y consumo de marihuana es un hecho que no se debe sancionar socialmente. Clamamos cotidianamente por la desaparición de la Ley que nos hace aparecer como delincuentes, por el solo hecho de poseerla, ilegales antes de fumarla o como enfermos por considerar a la adicción o drogodependencia como enfermedad. No queremos esas tolerancias sociales en una sociedad sostenida en base a la opresión.

13. La población toxicómana odia el mercado que se hace con la hierba y también las variantes de ese mercado: el mercado negro capitalista, ilegal, y el mercado blanco estatal legal. Pugnamos por la abolición de todos los mercados. ¿Quién va a comprar algo que puede ser gratis?

14. Los pachecos somos los primeros interesados de luchar porque la población se descuelgue de las drogas duras como el cemento, el alcohol. Nos oponemos a que se siga manipulando a la población con el moderno opio del pueblo: las loterías nacionales, deportivas o astrológicas, instrumentos narcotizantes para soportar la explotación redoblada en la sociedad capitalista en crisis.

15. Los pachecos nos oponemos a los cínicos, espectaculares y gandallas intentos del Estado capitalista en su combate estéril para solucionar el problema de la toxicomanía social y evadir olímpicamente la discusión de la cuestión de la droga en general. Problema y cuestión que no es que no quieran sino que no pueden. ¿Luego qué van a hacer? No más delincuentes, ni mucho menos enfermos. Perderán el control de las conciencias de las masas urbanas.

16. El uso y consumo de hierba debe ser un acto de libre conciencia ante el control lobotomizador utilizado por las instituciones y los mass media. Rechazamos las imágenes de poder que le han sido impuestas, e igualmente rechazamos la libertad psicológica del viaje, deseamos la auténtica emancipación generalizada.

17. Los mejores placeres suelen ser verdes.

SOBRE EL ORIGEN DEL SINGANI

SOBRE EL ORIGEN DEL SINGANI

Estimado Sr.Ramon Rocha :Lei su artículo publicado en Bolpress: El origen del Singani Viernes, 21de julio de 2006 (el mismo que me fue enviado por nuestro amigo mutuo ChavoSanzetenea), en el cual señala que singani es una genuina bebida bolivianaque se desconoce el origen del nombre.Respecto al origen de la palabra singani, debemos remitirnos a dos hechoshistóricos :1º El cultivo de la vid en Bolivia se inició en el siglo XVI, procedente delactual Perú, de cuyo virreinato formaba parte Bolivia como Alto Perú. Losmisioneros agustinos, entre los años 1550 y 1570, lo llevaron a laspoblaciones de Pilaya, Paspalla y Cinti, pasando por Tomina, deldepartamento de Chuquisaca. Más tarde el cultivo de la vid se extendió aotros valles, como el de Mizque, en Cochabamba, Luribay, en La Paz, y el SURDE POTOSI. ver:http://www.origenandino.com/indicaciones_singani.htm2º En la provincia Nor Lipez existe una población que sugestivamente sellama SIVINGANI, que casualidad ¿no? , está ubicada al norte de Santiago deCotagaita.
3º En las memorias de la orden de los Agustinos se mencionan entre lasFundaciones agustinas en Bolivia: época colonial : 01.Chacllacollo Paria1559-1778 02.Toledo1559-1759 04.Sucre1562-1826 05.La Paz1562-1825 07.COLPA 1570-1793 08.Cochabamba1578-1826 09.Potosí1584-1826 10.Tarija1588-1825 etc, etc,En resumen los Agustinos se establecieron 1º en Sucre 1562 luego de 8 añosen (Potosí) Colpa 1570 y luego de 26 años en Tarija 1588. Cabe destacar que al sur de Santiago de Cotagaita existen dos poblaciones denominadas COLLPA. ¿Otra coincidencia ?En conclusión , en la Prov. Nor Lipez de Potosí , existe un pueblo llamadoSivingani , que está un poco al norte de una de las fundaciones de la ordende los Agustinos COLPA 1570-1793, quienes fueron los que introdujeron la vidy el vino en el Altoperú. Lo anterior sucedió mucho antes de lapublicación de 1903 DE LA Sociedad Geográfica de Sucre , la cual señala quela palabra "SINGANI: corresponde a un Viñedo ubicado en el Cantón San Lucas, de la Provincia Cinti".Saliendo de estos hechos históricos e ingresando a la imaginalógica podemosasumir que el aguardiente de vino se adecua mejor a los climas fríos dePotosí, que al clima templado de de Tarija o Chuquisaca , es decir si yofuera un enólogo agustino destinado a Potosí , seguramente intentaríadestilar un licor para combatir el frío durante la eucaristía.Por otra parte el origen de la palabra SINGANI no se aclara al decir queexiste un viñedo con ese denominativo, en conocimiento que existe unpoblación llamada SIVINGANI , que por supuesto es mas antigua que el nombredel viñedo, y que además está ubicada en COTAGAITA, zona habitada por losagustinos y conocida por su excelente producción de uva.
Lo anterior coincide con las siguientes publicaciones , sin animo deapabullar a la Rancia y Culta Charcas :( * ) Bolivia.com - El sabor de Bolivia. Los viñedos y las bodegas de Casa Real y Campos de Solana muestran los misterios de la vid. Corría el año 1550 cuando los misioneros Agustinos iniciaron la viticultura boliviana. Fue en Singani, un pueblo de Potosí, donde comenzaron a destilar una bebida con alto grado alcohólico.Con el paso del tiempo fue perfeccionada, hasta arrancar el sabor y aroma de la uva. Desde entonces se conoce al destilado como singani. ( *) Periodico Opinión, Cochabamba, 22 de Julio de 2006.Cuatrocientos años de experiencia. El singani moderno es una bebida clara de 40 grados de alcohol, elaborado exclusivamente de uva Moscatel de Alejandría.
La historia del singani se inicia durante la conquista española con los Misioneros Agustinos, pioneros de la viticultura boliviana entre 1550 – 1570.
La elaboración de vino en Bolivia se inició por motivosreligiosos en Mizque, Cochabamba, una de las pocas sedes arzobispales delNuevo Mundo. Ya entrado el siglo dieciséis, se desarrollaron otras áreas de producción ubicadas en los valles del sur de Potosí. Este fue el punto focal para el intercambio de vinos elaborados por misioneros y españoles. El clima, la altura, y otras características distintivas de Potosí llevaron al desarrollo y producción de bebidas con un mayor grado alcohólico. Éstas fueron perfeccionadas a través delos años y tomaron el nombre de un pueblo de Potosí llamado Singani.
Eso hace que el singani sea una bebida genuinamente boliviana,distinta a cualquier otra en el mundo.Espero que lo anterior sirva para aclarar la investigación sobre el tema .Yo también como Potosino, le quedo muy agradecido por su publicación.Muy atentamente, Victor Hugo Alfaro Lazo

Angeline Jolie y Brad Pitt

Angeline Jolie y Brad Pitt

Acabo de ver una foto gigante de Angeline Jolie, Brad Pitt y su pequeña hija inmortalizados en cera, y no pude evitar una cita de mi amigo Ricardo Pérez Alcalá, que tiene la extraña costumbre de festejar un buen platillo mirándote con una chispa de picardía en los ojos y un comentario dirigido al común de los mortales no invitados al convivio: ¡Que se jodan!

Se me agolpan también algunos piropos que inventé cuando era todavía un tigre para el dulce oficio de amar. En esa onda, me hubiera gustado acercarme a Angeline y Brad, pero sobre todo a su pequeña hija, ¡que heredó los labios celestiales de mamá!, para repetirles un comentario que alguna vez me deparó gratos momentos: “Por culpa de ustedes una legión de feas y desgarbados caminan tristes por este mundo. ¡No es justo acaparar tanta belleza!”

Ese es uno; el otro suena así: supongamos que me encuentro con Angeline Jolie (que no lo logro ni en sueños), y entonces me acerco y le pregunto: “Perdone usted si me atrevo a hacerle una pregunta indiscreta”. Supongo que a continuación me mirará enigmáticamente y proyectando sus dulces labios en un amago de sonrisa. Entonces le digo: “¿De casualidad, usted es pariente de Los Kjarkas?” Hará un mohín de asombro y me dirá, no sé en qué idioma: “¿Por qué?” Y entonces, claro, remato con una estocada: “Por Hermosa”.

¡Tremendo misterio el de los genes! Esa niña, que aún no cumplió el mes de vida y se llamará Angeline Jolie-Pitt (porque la madre, qué duda cabe, es lo más importante), ¡nació con una ventaja de nacimiento! Si uno observa ese botón de rosa que son sus labios, descubrirá la reproducción perfecta y a escala de la legendaria boca de mamá. ¡Cuántas especulaciones acerca de si mamá Angeline se hizo aumentar o corregir los labios se van al tacho! Y todo por obra de las leyes de Mendel, las de la herencia.

Echo una nueva mirada a la fotografía para admirar la perfección diabólica de esos hacedores de golems que reproducen con cera seres inertes pero perfectamente parecidos a sus modelos; y entonces recuerdo la sabia y resignada frase que repetíamos con mi carnal Alfredo, que ahora debe estar chequeando y seduciendo angelitas: “Las mujeres bellas no existen o son ajenas”.

Quizá nunca tenga la ocasión de conocer a Angeline Jolie, aunque me queda el dulce consuelo de haber besado en la mejilla a Raquel Welch y todavía envidio la foto que se tomó el Chueco Céspedes con Rita Hayworth; pero, de perdis, como dicen los mexicanos, vi varias veces a un turista americano que se paseaba por los cafés del Prado, por el Casablanca y creo que también por Marka ¡y era igualito que Brad Pitt! Entonces recuerdo a unas dulces damas a quienes les revelé el encuentro, no sin agregar un comentario displicentemente machista: “No es extraño que sea igualito. Como Brad Pitt deben haber cientos, miles de americanos.” Las damas intercambiaron de inmediato miradas ardientes y todas parecían dispuestas a hacer maletas y viajar ya nomás a ese país de las maravillas donde los hombres son toditos iguales a Brad Pitt.

Podría añadir que una de ellas quiso hacerlo allí mismo atravesando un espejo, pero eso sería plagiar a Lewis Carroll.